Actualmente, la concesión está en manos de YPF a través de OPESSA (Operadora de Estaciones de Servicios S.A.). El primer vínculo de partes data de 1995 pero fue en 2010 cuando se rubricó el contrato de concesión que, mediante prórrogas, sigue vigente hasta la actualidad. En esa instancia, la autopista también era operada por un concesionario privado – ARSSA-. Se firmó, entonces, un contrato de concesión por el plazo de diez años, con un canon a pagar por mes equivalente a 213.628 litros de nafta. A medio camino del plazo establecido y por diferentes incumplimientos, ARSSA se retiró de la concesión y en 2017, por decisión del por entonces gobernador Miguel Lifschitz, se constituyó un fideicomiso público para administrar la autopista. Bajo esa nueva figura jurídica, se decidió darle continuidad al contrato con YPF; se mantuvo y ratificó el vínculo, para que se cumpliese el plazo establecido.