En términos sencillos, el RIGI es una medida económica de estímulo a la producción. En países donde hay abundancia de recursos naturales como minerales, petróleo o tierras fértiles pero falta tecnología para su explotación, los gobiernos aprueban este tipo de regímenes para atraer inversores, en su mayoría extranjeros, que inyectan capital y aceleran la producción. Son medidas que pueden ir desde Zonas Económicas Especiales, subsidios y financiamiento, simplificación de trámites, o como en el caso del RIGI, de beneficios fiscales tales como reducción de impuestos o créditos fiscales. En la mayoría de los casos se trata de políticas muy direccionadas a sectores específicos, regiones no tan desarrolladas o proyectos estratégicos para el desarrollo económico. Este es justamente el punto que preocupa sobre el actual proyecto en la Ley Bases.