La Cámara Alta respondió con un tratamiento inmediato a la habilitación legislativa en extraordinarias por parte del Ejecutivo, con la inseguridad como eje. Con apenas unos días en su poder, sobre tablas y por unanimidad produjo dos medias sanciones relevantes. En un caso completó la sanción de una ley venida de Diputados (que esperaba tratamiento desde julio del año pasado) e implica una reforma de fondo al Código Procesal Penal y vuelve al cuerpo joven en revisión. En el otro, se trata de una política pública elemental para hacer frente al robo de caudalímetros de agua, piezas de las instalaciones domiciliarias de gas y cables del tendido eléctrico. Incluso de los picaportes antiguos de las viviendas y de las placas conmemorativas en parques y plazas.



































