- Hay una decisión política que ha tomado el gobierno nacional, que más allá de los claroscuros que puedan existir en cualquier gobierno, es absolutamente central. Y es la de volver a un modelo industrial. Esto no significa dejar de lado al campo. Yo siempre digo que acá no se trata de un antagonismo entre campo e industria, sino de que la Argentina aproveche inteligentemente todos los recursos que tiene. Sí en lo que hace a constituir un proceso de agregado de valor, que sustituya importaciones; un término que ya tenemos internalizado, porque significa trabajo argentino, en sus distintas vetas. Hoy hay sectores que están generando una enorme tracción: la economía del conocimiento, la biotecnología, además de sectores tradicionales, como la metalmecánica, la industria del blanco, la textil. Pero ya no se trata solo de sustituir importaciones, sino que tenemos que pensar, en el marco de esta asociación entre campo e industria, en sustituir exportaciones, las tenemos que diversificar. No podemos seguir exportando commodities, tenemos que ir a la generación de valor agregado. Y para eso hay que constituir una fuerte alianza con las universidades nacionales, con el Conicet, con el INTA, el INTI, el Senasa. Hay organismos que no se pueden percibir como compartimentos estancos, que tienen que trabajar de la mano en un proyecto de educación, de ciencia y tecnología, de industria, de desarrollo económico. Solo así es sustentable un modelo económico que incluya a cada vez más argentinos y argentinas.