En los primeros tres meses del año se han registrado nuevos ataques de perros con consecuencias gravísimas para seres humanos y animales pequeños. Estos hechos reavivan el debate sobre la existencia de razas más peligrosas que otras, y sobre la tenencia responsable que debe tener quien aspire a convivir con ejemplares que pertenezcan a estas razas, o reúnan características físicas o de carácter que puedan causar lesiones o daños graves en casos de ataques.

































