Entre lágrimas, mezcla de emoción y cansancio, Carmen dialogó telefónicamente con El Litoral. "Qué puedo decir: llegar hasta el Señor de Mailín era nuestro objetivo. No vamos a negar que estamos muy cansados, que nos duelen las piernas, los pies, diría todo el cuerpo. Pero la fuerza de voluntad y el santo que nos acompañó hicieron posible que todo haya resultado como lo teníamos previsto. ¿Frío?. Frío y viento. Pero cuando nos íbamos acercando s Mailín comenzamos a recibir el calor y el acompañamiento de la gente. Estos últimos metros hasta la plaza y llegar a la iglesia fueron emocionantes. Creo que ahí se nos fue el cansancio, el sueño, todo lo que fuimos viviendo. El objetivo está cumplido. Ahora, a disfrutar de la fiesta y prepararnos para regresar el domingo, después de la tradicional procesión", expresó Carmen.