Ojos vidriosos. Lágrimas. Caras de tristeza y de melancolía. El acto por el 10º aniversario de la explosión de calle 2141 en Rosario tuvo un alto grado de emotividad. Por los que murieron por aquellos errores humanos y por los que quedaron. Para algunos el dolor comenzó aquel 6 de agosto de 2013 y no volverá a irse más. Perdurará para siempre en vida. Como ellos mismos lo dijeron micrófono en mano en medio de la cuadra que se había cortado para la ocasión.
































