Si hacemos un análisis de las fiestas que hay en la provincia de Santa Fe, notaremos que más del 70% de ellas han cambiado las denominaciones de “Reina” por “Representantes” o “Embajadoras”, especialmente. Esto tiene que ver con un reclamo que se dio en la cresta de la ola de reclamos feministas vinculados con la cosificación y forma de violencia simbólica contra las mujeres, que se generaba con las jóvenes al colocarlas en el rol de ser majestades de una fiesta merced a su belleza facial y sus esculturales cuerpos. De hecho el pedido que el mismo gobierno santafesino establecía era que desaparecieran las elecciones, pero las mismas representantes -en ejercicio en ese momento- se juntaron y pidieron que esta tradición continuase.



































