En el propio relato del proceso productivo, la docente detalló cada paso desarrollado por los estudiantes hasta llegar al producto final. “Utilizamos las planchas de cartón que tienen el espesor de las tabletas comerciales para que entren en el aparato. Es materia prima que se consigue en cualquier lado. Preparamos, con las plantas aromáticas, una especie de caldo que dejamos estacionar y luego embebemos el cartón, le colocamos un colorante vegetal para darle un color verde y, una vez que están secas, les pasamos un aceite esencial de citronela. Las dejamos estacionar y quedan listas para usar. Desprenden un aroma que es muy agradable y totalmente natural, nada invasivo ni tóxico”, destacó.