Durante décadas, convivir con hepatitis B crónica significó para millones de personas la necesidad de mantener tratamientos prolongados para controlar el virus, reducir daños en el hígado y evitar complicaciones graves.
Un estudio internacional publicado en una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo mostró resultados alentadores contra la hepatitis B crónica. Especialistas consideran que el hallazgo podría representar uno de los avances más importantes de los últimos años.

Durante décadas, convivir con hepatitis B crónica significó para millones de personas la necesidad de mantener tratamientos prolongados para controlar el virus, reducir daños en el hígado y evitar complicaciones graves.
Aunque los medicamentos actuales permiten disminuir la replicación viral y mejorar la calidad de vida, hasta ahora no lograban eliminar completamente la infección. Sin embargo, una nueva investigación internacional acaba de mostrar resultados que generan expectativas en la comunidad científica y podrían marcar un punto de inflexión en el tratamiento de esta enfermedad.
El avance fue publicado en la revista científica The New England Journal of Medicine y está basado en dos estudios de fase 3 conocidos como B-Well, donde se evaluó una nueva terapia experimental llamada bepirovirsen en pacientes con hepatitis B crónica.
La hepatitis B es una infección viral que afecta al hígado y puede transmitirse a través de sangre, relaciones sexuales o de madre a hijo durante el embarazo y el parto. En muchas personas la infección desaparece sola, pero en otros casos se vuelve crónica y puede derivar en cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.
Según datos citados en la publicación científica, alrededor de 240 millones de personas viven actualmente con hepatitis B crónica en todo el mundo.
Los tratamientos disponibles hasta ahora se basan principalmente en antivirales orales y en interferón pegilado. Estas terapias logran controlar la replicación del virus y disminuir el riesgo de complicaciones graves, pero rara vez consiguen eliminar completamente el antígeno de superficie del virus de la hepatitis B (HBsAg), considerado uno de los principales indicadores de infección activa.
Especialistas explican que el gran objetivo de la investigación médica en los últimos años fue alcanzar lo que se denomina una “cura funcional”: lograr que el virus quede indetectable durante un período prolongado después de finalizar el tratamiento.
En ese contexto aparece bepirovirsen, una terapia experimental basada en oligonucleótidos antisentido, diseñada para bloquear la producción de proteínas virales y reducir la presencia del virus en el organismo.
Los estudios B-Well incluyeron a 1.838 pacientes con hepatitis B crónica que ya recibían tratamiento antiviral y tenían niveles bajos de antígeno viral. Los participantes fueron divididos en grupos y recibieron inyecciones semanales del nuevo medicamento o placebo durante 24 semanas.
Los resultados publicados sorprendieron incluso a parte de la comunidad científica. En los pacientes tratados con bepirovirsen, cerca del 20% logró una “cura funcional”, es decir, niveles indetectables del virus y del antígeno de superficie después de finalizar el tratamiento. En cambio, ninguno de los pacientes que recibió placebo alcanzó ese resultado.
Los investigadores observaron además que los mejores resultados aparecieron en personas que tenían niveles más bajos del antígeno viral al inicio del estudio. En algunos grupos, las tasas de respuesta llegaron a acercarse al 28%.
La doctora Anna Lok, especialista en gastroenterología y autora del editorial que acompañó la publicación, calificó los resultados como “un gran paso hacia una cura funcional de la hepatitis B”.
De todos modos, los especialistas también remarcan que todavía existen limitaciones importantes. El estudio no incluyó pacientes con cirrosis avanzada, coinfección por VIH ni personas con niveles virales más elevados, por lo que todavía no puede afirmarse que el tratamiento funcione igual en todos los casos.
Además, se registraron algunos efectos adversos relevantes. Entre ellos aparecieron aumentos de enzimas hepáticas, alteraciones en la función renal y disminución de plaquetas, situaciones que obligaron a realizar controles médicos estrictos durante el tratamiento.
A pesar de eso, la investigación es considerada uno de los avances más importantes de los últimos años en hepatitis B crónica porque por primera vez una terapia relativamente simple mostró tasas de respuesta significativamente superiores a las obtenidas con los tratamientos tradicionales.
Los expertos señalan que todavía será necesario realizar seguimientos más largos para comprobar si la respuesta se mantiene con el tiempo y confirmar la seguridad del medicamento en poblaciones más amplias.
Mientras tanto, el estudio vuelve a poner el foco sobre una enfermedad que muchas veces avanza silenciosamente. La hepatitis B puede no generar síntomas durante años y detectarse recién cuando el daño hepático ya está avanzado.
Por eso, los médicos insisten en la importancia de la vacunación, el diagnóstico precoz y los controles periódicos en personas con factores de riesgo.
Actualmente la vacuna contra la hepatitis B forma parte del calendario obligatorio en numerosos países y es considerada una de las herramientas más eficaces para prevenir la infección.
Aunque todavía no se habla de una cura definitiva disponible para todos los pacientes, los resultados publicados en The New England Journal of Medicine representan una señal alentadora para millones de personas que viven con hepatitis B crónica en el mundo y para los equipos médicos que buscan desde hace años tratamientos más efectivos y duraderos.