La prueba se realiza en simultáneo con el Papaniculau (Pap) que, coincide Gabriel Jeanney, jefe de Patología y de laboratorio de VPH, se realiza con regularidad apenas un 20 % de la población femenina. Sin embargo, esta práctica detecta alteraciones en las células que pueden ser lesiones premalignas que desarrollen luego cáncer de cuello de útero: "No queremos detectar cáncer de cuello de útero, sino encontrar alguna alteración en las células que se pueda quitar con un tratamiento", insiste López al referirse a la importancia de los controles periódicos.