En esa institución, la conductora había logrado encontrar paz. Hizo talleres de pintura, manualidades y yoga. “Estaba en una nube de pedos”, aseguró entre risas. “Mis amigos dicen que me interné para no pensar en nada. Me encontré con la Ernestina que siempre fui, pero que en algún momento, por el deber ser, todo el tiempo estaba ocultando mis vulnerabilidades. Loco, sí, soy vulnerable, tengo estos temas. Y no, no es algo para juzgar, es algo para hermanarse, abrazarse e ir para adelante. Y lo súper recomiendo en algún momento para cualquiera”, confesó sobre aquellos días de sanación.