Como Melania Trump viene dejando claro desde hace mucho tiempo, no disfrutó de su etapa como primera dama, algo que queda demostrado con, entre otras cosas, el hecho de que retrasó su traslado inicial a Washington, aquel infame “¿A quién carajo le importa la Navidad?”, las noticias de que se sentía "destrozada" y era “muy, muy infeliz con su vida” y, por supuesto, la enorme sonrisa en su rostro cuando desembarcó en Palm Beach el 20 de enero de 2021.


































