Roque Lucero tiene 51 años y vive en el paraje La Boca, en el extremo sur del distrito costero de Alto Verde, una zona semirural. Desde pequeño se gana la vida como pescador, pero algunos años atrás también arrancó un microemprendimiento de apicultura. Su sobrenombre contrasta con su aspecto. Le dicen "Puchi", pero es grandote y de rasgos ásperos, propios de un laburante curtido. Seguramente por ello conmueve más observar cómo él se quiebra al recordar los dramáticos momentos que vivió -junto a su familia- el pasado martes, cuando un incendio le arrebató gran parte de sus colmenas y casi se llevó su casa y su propia vida.




































