Julián Nizzo tiene 47 años y es padre soltero de una mujer que también es policía. Él es comisario supervisor y cuando ocurrió el crimen de Hugo Oldani, durante el verano de 2020, tenía una carrera prometedora. En ese momento ocupaba el cargo de jefe de la Primera Zona de Inspección y tenía bajo su responsabilidad a la Comisaría 1a, además de la 3a y las de Alto Verde y El Pozo. Con 25 años de experiencia en la fuerza, estaba entre los primeros candidatos para llegar a subdirector. "A mí el caso Oldani, independientemente de la tragedia por la muerte de este señor al que no conocía, me destruyó. Las consecuencias fueron ataques de pánico, depresión, problemas físicos, el vértigo, sentirme perseguido y espiado. Todo eso lo sufro hasta el día de hoy. Estoy bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico. Quiero trabajar y no me dejan. Me costó dos años poder hablar. Escuché tanta mentira. Tanto periodista disfrazado de perito que no tiene ni idea", disparó en el inicio de la entrevista.


































