A veces, la memoria del crimen no descansa en expedientes ni en legajos judiciales, sino en la conciencia de quien carga con él. Y ese peso fue el que, este miércoles por la tarde, empujó a un joven de 21 años a cruzar la puerta de la comisaría 28ª de Colastiné Norte para confesar lo impensado: haber matado a un hombre hacía un año, en el barrio San Agustín II.





































