Los agentes de la delegación Santa Fe de la Policía Federal Argentina (PFA) le decían “el tercer comandante” o “el inquilino”. Se trata de Juan Ignacio Suris, condenado por delitos federales en los Tribunales de Bahía Blanca, quien habría logrado vencer la voluntad del subjefe de la dependencia hasta convertirse en un “preso súper VIP”.

































