Hacía mucho tiempo que las estadísticas no marcaban un freno. Mucho más un retroceso. En los primeros siete meses de 2023 se llevan registrados –en el departamento Rosario– la misma cantidad de asesinatos que 12 meses atrás, algo que llama la atención ante lo que parece ser una saga interminable de balaceras, ataques, heridos y muertos como consecuencia de una violencia armada que parece no tener techo o fin.


































