La marcada autocrítica, la dificultad para delegar y la auto exigencia son rasgos comunes que, si bien muchos perfeccionistas aprendieron a manejar por un cierto período de tiempo –en general, en el terreno de los resultados visibles en el mundo social-, hay causas históricas que pueden torcer su dirección en cualquier momento y dejarlas fuera de control y en total vulnerabilidad.






























