Es lamentable y vergonzoso para una institución como Colón. Confusión total, insultos, agresiones y una asamblea inconclusa de la que sólo se puede sacar en limpio que a los verdaderos dueños del club, que son los socios, no se los respetó. Se fueron todos con una sensación amarga. Ni siquiera se puede confirmar que el balance haya sido aprobado de la manera en que se debe aprobar, que es por aclamación de la mayoría. Hubo preguntas que no se respondieron o que, al menos, no quedaron debidamente aclaradas. Pero cuando se trató el segundo de los temas en importancia (la duración del próximo mandato), ya se tornaba insostenible el clima. Hubo incidentes, alguna que otra agresión física por lo que El Litoral pudo averiguar y el presidente se fue por el pasillo de la platea oeste (el lugar en el que se realizó la asamblea), acompañado de algunas personas identificadas con la barra de Colón.


































