El 4 de marzo de 1998 no fue un día más en la historia de Colón. Quizás habría que remontarse al año anterior, cuando gracias a aquélla notable campaña del equipo que conducía Pancho Ferraro, se consiguió la clasificación a la Conmebol. A fines de ese 1997, llegó la épica noche en la cancha de Lanús, cuando el gol de Saralegui permitió que Colón clasifique a la Libertadores dejando afuera de competencia, ni más ni menos, que al Rey de Copas (Independiente). Épica por esa conquista y también por lo que fue aquél prolongado festejo de los hinchas sabaleros en el obelisco, en una noche de viernes de diciembre, inolvidable para los que dejaron boquiabiertos a todos los porteños.

































