De puntero e imbatible a estar séptimo de los ocho que van al Reducido. De mirar a todos desde arriba a quedar lejos del líder (ahora Nueva Chicago): seis unidades de distancia cuando quedan cinco fechas y 15 por jugar. De tener un técnico que parecía ideal (Delfino) a provocar el debut del ¡cuarto entrenador en 33 fechas!, lo que habla a las claras de los errores y equivocaciones de conducción en el fútbol profesional sabalero. A pesar del respirador artificial que significó Martín Minella con los signos vitales contra Almagro en José Ingenieros, los dirigentes cortaron el interinato y fueron por Diego Mario Francisco Osella, un técnico impuesto mucho más por la decisión personal del presidente que por consenso mayoritario de Comisión Directiva, aunque en el grupo de dirigentes hay varios que lo conocen de aquélla primera vez que tuvo sus méritos, en el haber de Osella, más allá del descenso y de que no pudo quedarse hasta el final en el torneo en el que Colón ascendió. En el medio, como para "suavizar" (?), la contratación de un secretario deportivo como Iván Moreno, con el cuerpo técnico designado, equipo armado y los mercados de pases cerrados. De yapa, jugadores separados para trabajar por fuera del grupo principal: Julián Navas y Axel Rodríguez (no está el "4" titular y el "9" que va al banco está tocado). Todo este combo deberá quedar a un costado desde las 17.10 del sábado, cuando Colón juegue antes que todos en la zona de la muerte y reciba a Defensores de Belgrano en el Cementerio de los Elefantes.


































