“#AEcuadorlosacamostodos”, fue el disparador de este viernes 10 de abril, en cadena nacional, del presidente de ese país, Lenín Moreno. Según el primer mandatario, enfrenta tres grandes emergencias: sanitaria, económica y social. Moreno dijo que la pandemia golpeó al país en un momento crítico, con sobreendeudamiento del Gobierno y sin ahorros en las cuentas fiscales. A eso se suma el desplome de los precios del petróleo. “Nos golpeó sin ni un centavo en las cuentas del Estado”, añadió.
El presidente de Ecuador dijo que la crisis no tiene precedentes en la historia reciente del país. “Si no emprendemos un plan urgente, la emergencia se puede convertir en tragedia social por la falta de empleo, la falta de ingresos y por la falta de alimentos”, explicó.
Los titulares de los diarios de Ecuador en este sábado 11 de abril duelen tanto como esas imágenes de TV que golpearon hace algunos días al mundo: quema de cadáveres en las calles de Guayaquil; un ataúd que se desploma en plena vía pública y cuyo cuerpo queda ahí, “tirado”, como si fuera un objeto.
El diario El Comercio titula: “En Guayaquil se habilitan más tumbas para los fallecidos”. A su vez, se precisa que el 73.7 por ciento de los casos se dan en la provincia de Guayas, donde están 5.281 casos de los 7.161 casos.
El diario “El Universo” hace el mismo repaso: 7.161 contagiados, 297 fallecidos por Covid-19 y otros 300 fallecidos “dudosos”, por llamarlo de alguna manera. En su portada, el diario “El Telégrafo” de Ecuador afirma: “Los agentes recogieron unos 100 cadáveres al día”.
“Guayaquil es la ciudad que registra más contagiados por coronavirus. Las cifras de fallecidos en la ciudad suben cada día: se aprobó ordenanza para uso obligatorio de mascarillas”, informa la TV.
La ministra de Gobierno, María Paula Romo, dio el informe desde el Palacio de Gobierno donde se desarrolló una reunión con el Presidente de la República y ministros. De 21.568 muestras tomadas, Ecuador alcanzó una cifra de 7.161 casos confirmados de coronavirus, cuando hasta ayer habían 4.965. Además, hay 6.496 descartados y 6.102 casos estables en domicilio. “Fallecidos positivos de COVID es 297. A los que se suman 311 casos de decesos con sospecha de COVID-19”, afirma la ministra.
Estos mismos números, los mismos titulares de los diarios de Ecuador y esas mismas imágenes de una película de guerra —que es real y no ficción— llegan hasta un departamento del porteño barrio de Caballito. Allí, junto a su esposa María Dolores y su pequeña hija —Alessandra Valentina— cumple la cuarentena un tal Alexander Domínguez Carabalí, nacido hace 32 años un 5 de junio de 1987 en Esmeralda, Ecuador.
En agosto de 2017, luego de largas negociaciones del presidente sabalero José Néstor Vignatti con sus pares del Monterrey —no estaba atajando en México, había perdido la titularidad por el cupo—, es presentado como nuevo arquero de Colón. Un año después, en mayo de 2018 y luego de clasificarlo de manera dramática a la Copa Sudamericana frente a Racing en esa última fecha en Avellaneda, Eduardo Domínguez perdía a una arquero seguro, parejo y “chapado a la antigua”: Alexander Domínguez era comprado por Vélez. Acá, en el Mundo Colón, dejó una imágen excelente: en lo profesional porque fue titular en todos los partidos con un gran nivel y en lo humano.
—¿Cómo vas con la “cuarentena”, Alexander?
—Aquí estoy, lejos de mi país, en el barrio de Caballito, en Buenos Aires. Estoy junto a mi esposa e hija, ellas siempre estuvieron en cada destino de los que me tocó en los últimos tiempos.
—¿Y en cuanto al espacio físico para la rutina que les da Vélez?
—Es un edificio, con un departamento normal. Aquí no hay nada de verde. Eso sí: tiene un gimnasio donde trato de moverme, hago bicicleta fija y, abdominales, es para poder mantenerse. Muchos días, más allá de lo que organiza Vélez, yo mismo hago doble turno. Quiero estar bien para cuando salgamos de esta situación tan dura que estamos viviendo. Que no nos cueste mucho cuando se de el retorno al fútbol profesional.
—Contame un poco el monitoreo y seguimiento que hace Vélez como institución para con sus jugadores profesionales
—Está encima el cuerpo médico, los kinesiólogos. El cuerpo técnico que está ahora vive pendiente de nosotros todos los días. Estamos en un grupo de WhatsApp entre todos, pero además el PF nos guía mediante una aplicación. Se pone el modelo de trabajo y todos los seguimos. Siempre alguien del club te escribe durante todo el día. No hay un solo día que no reciba un llamado de alguien de Vélez para ver cómo estamos.
—¿Y en cuanto al día a día como la llevan los tres solos allí adentro?
—Nos empezamos a preocupar ahora, porque la comida se está acabando. Lo que trata de hacer mi señora es pedir a los supermercados grandes, a través de una aplicación, para que vengan al edificio a traer las cosas. El tema es que hay demoras de dos o tres días para que lleguen las compras. Todo el mundo quiere hacer los pedidos. Pero tomamos una decisión: no salimos para nada del departamento. Esperemos que pueda pasar todo esto y volver a la normalidad.
—Recuerdo tu año acá en Colón y las charlas que hicimos, siempre en cada entrevista nombrabas a Dios, sos parte de una familia creyente, “Dida”...
—Clarooo, siempre le pedimos protección a Diosito
—¿Pensás que hay un mensaje celestial y superior para que los humanos frenemos un poco la locura con la cual vivimos?...¡O vivíamos antes de esta pandemia!...
—Es un momento preocupante para todo el mundo en general. No soy la persona indicada para ver por qué nos está pasando ésto, esta gran epidemia en todo el mundo. Lo que sí te digo es que ahora debemos tratar de tomar las precauciones y los recaudos necesarios. Si nos dicen que tenemos que estar en casa, hay que hacer caso. Se que no es fácil, mucho más para quien vive del día a día con su trabajo como jefe de familia. Lo único que digo es que nos cuidemos, no salgamos, todo es contagioso.
—¿Creés mucho en la fuerza del rezo, de la oración?
—Mi esposa como yo pedimos todos los días, no sólo por mi tierra Ecuador —donde está pasando algo increíble e impresionante— sino que rezamos por todo el mundo. Que se pueda volver a la normalidad. Es una pena lo que veo de mi país, algo que nunca vivimos. Allá está muy fea la cosa, algo que no se ve aquí en Argentina. Por eso hay que tener los cuidados necesarios. Rezo cuando me acuesto y cuando inicio el día también le agradezco a Dios.
—Cuando arrancó todo, hace algunos días, parecía un montaje lo de Ecuador o una “Fake”, como si se inventar algo falso, imposible de creer...
—Lo que se ve de Ecuador es verdad, no hay nada inventado. Lo que llega es real, yo tengo un programa que bajo en el celular con las noticias ecuatoriana. Además mi familia que esta allá me cuenta. No está para nada agradable la epidemia del coronavirus en mi país, más aún en Guayaquil. Hubo mucha gente muerta en las calles, los videos son terribles. Todo el mundo ve lo que pasa y nada es inventado. Me da pena ver...no lo puedo creer. No hay que tapar algo, es muy preocupante. Por eso pedirle a Dios que ayude e ilumine a mi querido pueblo Ecuador. Se sufre mucho a la distancia, es impotencia pura. Ojalá pueda volver todo a la normalidad. Son golpes que nos da la vida y debemos cuidarnos entre todos. Y tomar todas las medidas necesarias al pie de la letra.