Pablo Ricchetti llegó muy joven de River y logró consolidación en Colón, que después lo transfirió al Valladolid de España. Integró un equipo que anduvo muy bien: aquél que tenía a Osvaldo Piazza de entrenador y con un mediocampo en el que la dupla de volantes centrales estaba integrada por él y Castagno Suárez, con una dupla ofensiva letal como la de Enría y Fuertes.

































