Talleres fue un gran animador del fútbol argentino en la década del '70, apareciendo en el concierto nacional como un "invitado de piedra". Grandes equipos nutrían aquellos nacionales. Tanto, que de Talleres salieron varios jugadores sin escala en algún grande de Buenos Aires a integrar la selección de Menotti que fue campeón mundial en 1978. Luis Galván, Miguel Angel Oviedo, José Daniel Valencia y hasta se podría sumar a Humberto Rafael Bravo, que se quedó afuera a escasas dos semanas del torneo junto a Maradona y Bottaniz. Talleres era el cuco del Nacional, un equipo a vencer, un "poderoso" metido en el medio de los clubes que por ese entonces gobernaban el fútbol argentino. Y así, a fuerza de un fútbol elogiable y sorprendente, Talleres fue haciéndose un nombre, salió subcampeón del Nacional 77 sin perder ante Independiente (dos empates y la consagración del Rojo por el bendito gol de visitante) y se metió en la fase final de varios torneos consecutivos hasta darle nacimiento a la famosa "1309" que le dio lugar a los clubes cordobeses para meterse en el Metropolitano, en una conquista histórica para ellos.
































