"Desde hace cuatro meses me dedico a ser abuelo de Inés, mi nietita. Por ahora, el fútbol está stand-by, recibo propuestas, sigo enganchado y te juro que no puedo ver los partidos como hincha... ¡los veo como técnico!", arranca Javier López y suelta una carcajada. Tiene contactos permanentes con los preparadores físicos de Domínguez, con el "Chueco" Robledo, con el propio Manetti y se alegró mucho por el ascenso de Pancaldo. "Se las rebusca Ricardo y tiene un conocimiento de los jugadores que me asombra", dice el "Alemán", un hombre al que le tocó pasar por todas en Colón. "Imagináte que arranqué a los 9 o 10 años en las inferiores, debuté en Primera, ascendí con el club, trabajé muchísimo en las inferiores y fui entrenador del primer equipo... ¡Colón es mi vida!", señala, ante la pregunta sobre si le gustaría volver a trabajar en el club, aunque el recuerdo del profesor Marcelo Avaro le provoca tristeza y nostalgia que no alcanza a disimular.


































