No hacía falta explicar demasiado el porqué del rótulo “la peor semana” de los últimos tiempos en el Mundo Colón antes de jugar este lunes frío (en modo plan chino) contra Mitre de Santiago del Estero, a las siete de la tarde en el Cementerio de los Elefantes. La derrota frente a Nueva Chicago, en Mataderos, además de ser la tercera en fila de Yllana, ofició de acelerador en cuestiones que eran más que naturales: el reproche y la bronca de hinchas y socios por la mala campaña; la salida previsible del Director Deportivo y el Secretario Técnico, los dos en el mismo vuelo sin ticket de retorno; la imposibilidad de habilitar a Cristian García, refuerzo que el DT pide a gritos en campo como “5” de corte; la no llegada del quinto refuerzo (al cuarto lo despilfarraron pero está el cupo por Forneris); las banderas de protesta colgadas en la sede y el careo de los dirigentes con la gente para dar explicaciones en medio de la crisis. Menos mal que, desde los resultados ajenos, algo salió medianamente bien: Colón terminó la fecha anterior a ocho puntos del Reducido y jugaba su partido de cierre a la misma distancia; o sea con la ilusión de ganar por fin y achicar a cinco pensando en ese puesto octavo.
































