Vuelve Colón a casa un domingo de febrero. Lo hace con técnico nuevo: versión 2 del ciclo de Diego Mario Francisco Osella. No es menor el dato: la última vez que varios de estos jugadores pisaron la hierba del Brigadier López dejaron una imágen penosa frente a Aldosivi —hoy competidor de la zona baja en los promedios— y eso le costó la debilitada cabeza a Pablo Lavallén. Ojalá ahora, más que nunca, se cumpla el viejo dicho de “año nuevo...vida nueva”. El rival de turno, un equipo complicado como cualquier Banfield de Julio César Falcioni. El ocaso del domimgo, cuando se vaya muriendo el sol, trendrá a Ariel Penel como colegiado, un rubro que Colón empieza a mirar con desconfianza después que el rafaelino le gritara “Trucco” a un cuatro de copas (cosa que no se hace) en la calurosa Santiago del Estero.
































