Luego volvió a repasar aquéllos tiempos hermosos cuando visitó la sangre y luto en el final de su trayectoria: "Yo tengo muchos recuerdos del Huevo (Toresani), era súper calentón. Yo tenía la costumbre cuando venían los chicos de hacer una joda en el desayuno o merienda: calentar la cucharita del café, se las ponía de sorpresa y volaban los pocillos. Una vez, estábamos en la utilería, la puse a la cucharita en el calentador y me la olvide. Resulta, que le hago la joda al "Huevo" Toresani, se apoyo en la pierna...lo quemé todo...le dejé una marca y todo. "Perdón Huevito", le decía a cada rato. ¡No se cómo no me agarró a trompadas!. Teníamos un plantel hermoso: el "Negro" Ibarra, Ameli, Saralegui, el "Negro" Rodríguez Peña, Uliambre. Si no hubiéramos teníamos el compromiso de salvarnos del descenso, capaz que peleábamos el campeonato".