Fue un 18 de mayo histórico, inolvidable, ese de 1996. La última fecha era “no apta para cardíacos” en un maratónico torneo de 42. Al Apertura lo había ganado Huracán Corrientes y al Clausura, Talleres. Ambos iban a jugar la final por el primer ascenso (fue del Huracán correntino dirigido por Zuccarelli) y el otro entraba en el octogonal (Unión lo iba a eliminar a Talleres con dos producciones futbolísticas fantásticas en la semifinal). Pero en esa última fecha, Unión necesitaba ganar y esperar el resultado que se diera en Rafaela, donde jugaban Atlético y San Martín de San Juan. Atlético tenía todas las chances de clasificar, pero en la penúltima fecha perdió 3 a 1 con Unión (dos goles de Magnín y uno de Marzo) y en la última cayó de local con los sanjuaninos. Conclusión: con el triunfo de Unión en Mendoza en la agonía del partido, los tres equipos —Unión, San Martín de San Juan y Atlético de Rafaela— compartieron la posición. Y al octogonal fueron tatengues y sanjuaninos, quedando afuera los rafaelinos. Toda una epopeya. Como dirían muchos, “cuando se tiene que dar, se da”.




































