Es injusto que se diga que Matías Donnet será recordado exclusivamente por haberle convertido a Dida aquél gol de la final intercontinental del 2003, cuando Boca logró el título venciendo por penales a Milan. Tan injusto que el propio Matías Donnet recuerda a ese partido ante Platense, en el ‘98, cuando apenas tenía 18 años y le tocaba debutar en Unión, como el más inolvidable de todos. Quizás el gol en una final del mundo y el hecho de haber sido elegido el mejor jugador de ese partido o que haya sido titular y que Carlos Tevez, ni más ni menos, le tocara ingresar pero desde el banco de relevos, es un gran mérito en sí mismo. Pero está claro que para este chico nacido en Esperanza y que alimentaba cada día su sueño de ponerse la camiseta de Unión en Primera, lograrlo fue lo que añoraba y ver ese sueño cristalizado, se convierte en su gran conquista. De todo eso habló en La Primera de Sol.


































