Hay algo que no se negocia en Unión y es la identidad, el estilo, el funcionamiento. Hay una suerte de “idioma Madelón” que hay que saber entender para poder jugar. El que puede aportar fútbol lo aporta, pero no exento de sacrificio, de entrega, de recorrido. Puede tener momentos, pero no se “desmadra” en los malos. Por ejemplo, hubo un pasaje del primer tiempo en el que Defensa y Justicia le manejó la pelota. Porque juega bien Defensa, tiene intérpretes de buen pie y suma mucha gente en el mediocampo. Además, Unión no tuvo un correcto trabajo de corte en ese sector, porque no tuvo una buena mañana Javier Méndez (tampoco jugó mal) ni tampoco se destacó Jalil Elías en esa función. Pero se hizo bien el achique de espacios por más que sea en el propio terreno y eso le quitó profundidad al rival. Es decir, Defensa tuvo más tiempo la pelota, pero sin lastimar, sin inquietar a Moyano. Y en una jugada rápida y precisa (excelente pase de Bonifacio y muy buena definición de Walter Bou con remate cruzado), ese Unión de menor tenencia de pelota supo quebrar a una defensa insegura y que defendió dejando espacios como la del rival, para irse en ventaja al cabo del primer tiempo.


































