Habíamos viajado a Reconquista —junto a Enrique Cruz (h) y Guillermo Di Salvatore como fotógrafo— con un “pedido” muy claro del director del Diario El Litoral: “No vuelvan si no traen una nota exclusiva con Gabriel Batistuta”. Salvando las distancias, en ese momento el “Bati” era como es Messi ahora en este sentido: era el futbolista argentino más exitoso en el mundo, brillando en el Calccio, pero además era el ídolo máximo de la Selección Argentina. En esa odisea periodística habá, de paso, un objetivo mucho más terrenal aunque con final celestial: poder conocer a los padres de Hernán René Solari, ese “Indiecito” que se había ganado el corazón de todos los hinchas tatengues, luego de marcar un gol en un clásico y un par de horas después (el 28 de marzo de hace 27 años) encontrar trágicamente la muerte en una accidente automovilístico.


































