Mucho se habló en la previa de la necesidad de ganar en Santiago del Estero. Quizás el análisis apuntaba más a lograr una ventaja matemática que no lo ponga contra la espada y la pared en el clásico. Es decir, ponerse como meta sumar de a tres en Santiago del Estero para que las exigencias no resulten extremas a la hora de jugar un partido de alto voltaje emocional como es el clásico. Unión no sólo que no ganó, sino que perdió jugando muy mal. Y a la luz de lo que luego pasó con los otros equipos, la realidad es que el empate hubiese sido un buen resultado. Pero ni para eso le alcanzó.



































