No hay peor cuña que la del mismo palo, dice el dicho. Si bien Junior Marabel no es un producto genuino de Unión, su pase le pertenece. Y dos veces debió pedir perdón porque se convirtió en el verdugo al convertir los dos goles con los que Palestino dio vuelta la historia. Unión lo ganaba bien, con merecimientos, pero de a poco se fue metiendo atrás (o lo metieron) para defender la ventaja y allí apareció otro de los problemas que tiene este equipo, además de la falta de gol, que es la endeblez defensiva que lo ha llevado a sufrir goles de manera permanente.


































