En lo que podría haber sido uno de los últimos actos de gobierno como presidente de Vélez, Sergio Rapisarda (por estas horas de licencia en medio el caos de la barra brava) aceptó firmar el pago de esos famosos 600.000 dólares que la entidad de Liniers le debía a Unión por el contrato original de Mauro Pittón.


































