Todavía está fresca la bronca de no haber ganado en el Libertadores de América, donde Unión vio el cielo y el infierno. El cielo fue un primer tiempo de lujo, con un rendimiento individual y colectivo muy bueno, que lo llevó a ir ganando el partido 3 a 0 y con un gol anulado por una “milimétrica” posición adelantada de Tarragona, de esas que se detectan tecnológicamente por el VAR luego de algunos minutos de revisión. Y el infierno de todo lo que pasó después, con un desarrollo diferente del segundo tiempo que, con culpas propias y ajenas, lo llevó a conformarse con un premio consuelo e inmerecido de un solo punto.
































