Munúa insiste -con razón- que el comienzo de la doble competencia coincidió con el bajón del equipo. Les pasó a casi todos. Sacando Boca y River (se podría agregar a Estudiantes), el resto lo sintió. Son varios los equipos argentinos (algunos de ellos grandes, como Racing e Independiente) que se quedaron con las manos vacías. Unión ganó invicto un grupo que, como dijo Munúa, "era de Copa Libertadores más que de Sudamericana", teniendo en cuenta la talla de Junior y Fluminense. Y tuvo que ir a ganar a Barranquilla y lo hizo por un resultado inesperado hasta para el más optimista y fanático, justamente en una situación -la de jugar como visitante- que no ha sido la más cómoda para el logro de resultados.

































