Será todo distinto, empezando por el marco de un 15 de Abril que no albergará esa multitud que acompañó al equipo el día de la gran victoria ante Atlético Mineiro por 3 a 0, metiéndole presión al visitante y festejando hasta altas horas de la noche ese triunfo que luego se pudo sostener a pesar de haber caido en el Independencia de Belo Horizonte. Las tribunas vacías darán paso a que el color y el calor se traslade a los hogares, donde cada tatengue cumplirá con el ritual habitual pero en su casa. Lamentablemente, la pandemia privará de un espectáculo que habría sido multitudinario y multicolor. Eso quedará para otra oportunidad, pero lo que no se negociará bajo ningún punto de vista es la fuerza que cada tatengue hará por el equipo del Vasco Azconzábal, a quién le tocará un debut de jerarquía al frente del equipo, tratando de seguir haciendo historia en esta Copa Sudamericana.


































