- Entre las situaciones que potencian el malestar subjetivo está el desmoronamiento de la cotidianeidad más o menos organizada, esa donde las coordenadas nos daban cierto encuadre a la existencia y hoy se han desdibujado de una forma intempestiva, inesperada y con una configuración siniestra de una amenaza de algo que no podemos visibilizar pero sabemos que puede estar presente. Y por otro lado la situación de construir esta modalidad de lazo social de una sociabilidad sin corporalidad o con una corporalidad diferente, sostenida por imágenes en pantallas con cuerpos sin olor, sin color, sin textura, sin esa sensación de proximidad, en una realidad que se transforma con una temporalidad diferente porque uno puede dejar un mensaje de voz, un video grabado y no estar ahí. Todo eso ha trastocado nuestra forma de socializar.