Alto Verde hace tiempo dejó de ser pensado como un barrio más de la ciudad. Allí viven más de 10 mil personas que, cada vez que llueve, vuelven a enfrentarse a condiciones de habitabilidad precarias. Calles anegadas, barro, basura acumulada, falta de iluminación y episodios de violencia forman parte de una escena que, para los vecinos, ya dejó de ser excepcional para convertirse en rutina.


































