Primero fue colocar una puerta trasera de casa hacia la ciclovía, para aprovechar el verde. Luego vinieron los bancos de granito, una plantita por acá, un arbolito por allá. Más tarde se colocaron postes con un cerco para delimitar hasta dónde llegaría la intrusión. Hasta que, finalmente, casi de la noche a la mañana, avanzaron los cimientos, columnas, ladrillos y mezcla: el tapial estaba listo, la casa ampliada.



































