Quién no recuerda la película Relatos Salvajes (2014), donde se desarrollan seis historias distintas pero unidas por la misma temática: seres humanos que llegan al límite de sus emociones y racionalidad, luego de perder por completo los estribos. Cada secuencia del film termina con -o está cruzado por- el recurso de la violencia dentro de episodios cotidianos. Bueno pues: a veces la realidad se parece demasiado a la ficción.


































