Resolver las precarias condiciones de hábitat de cientos de familias en la ciudad es una materia pendiente que los gobiernos municipales y provinciales aún no pueden "aprobar", ya sea porque las políticas aplicadas son erradas o por el simple hecho de que el porcentaje de pobreza e indigencia en el país crece a grandes pasos y la necesidad de tener un lugar para vivir es urgente.































