Es la fría medianoche del jueves y la ciudad duerme en pandemia. La segunda ola de coronavirus amenaza con jaquear por primera vez el sistema sanitario en la ciudad. Frente al hospital Cullen ya están casi listas las carpas sanitarias que levantaron para internar a la gente que lo necesita. "Ojalá queden de adorno", dice el director del hospital, Juan Pablo Poletti, que se pasó el día organizando el nuevo pabellón con 40 camas y ahora está parado en la puerta, bajo una luna gigante, única testigo. Llega una, otra y otra ambulancia. La incandescencia de las luces desaparece cuando ingresan a la Guardia. Un poco más allá hay apostado un inspector de tránsito. Son los únicos habitantes de la noche santafesina en este punto de la ciudad que de día "hierve". El resto de la calle está vacía, como pidieron las autoridades cuando dispusieron las restricciones de circulación. La noche parece estar bajo control.



































