Desde la orilla se ve un río. Tentador para navegarlo, para remarlo o nadarlo. Pero bajo la belleza de su transcurrir marrón esconde un alto grado de contaminación por agrotóxicos, metales pesados, residuos industriales, conexiones cloacales y plásticos. Así lo confirmaron los especialistas. Es el Paraná, que sobre la costa santafesina avanza aguas abajo por sus afluentes: la laguna Setúbal, el Santa Fe o el Coronda.


































