"La verdad es que no sé qué hacer. Si arranco el taller de la memoria en el Centro de Jubilados seguro que me va a beneficiar en muchísimos aspectos. ¿Pero si en el camino me asaltan, me hacen caer y me quiebro la cadera? Al final va a ser peor el remedio que la enfermedad". La frase de Yolanda es muy de las abuelas. Y ella lo es. Tiene 73 años y es vecina de barrio Roma desde cuando en la zona había zanjas y las casas estaban alejadas unas de otras.


































