De la Redacción de El Litoral
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En medio de una tenue llovizna, velaron este martes por la mañana a Yamila Ferrer, la joven de 23 años que falleció el lunes por leptospirosis. Familiares, amigos y vecinos se encontraron en la vereda de su casa paterna, en Vieytes 3307, para despedirla, antes de que el servicio fúnebre traslade sus restos al Cementerio Municipal.
Yamila vivía a unas cuadras de allí, junto a su marido y sus cuatro hijos. Durante la última inundación, “mi casa tuvo agua adentro durante cinco días. Yo me quedé y ella se vino para acá con los nenes, porque acá había menos agua”, contó Mauricio Gudiño, el esposo.
La joven trabajaba limpiando zanjas en Don Bosco para el municipio, a través de un convenio con la asociación civil “Los redimidos de Cristo”. Cuando el agua bajó, retomó su trabajo. “No nos ofrecieron la medicación”, afirmó Gudiño en diálogo con El Litoral.
Jesús Ayala, su papá, contó que cuando empezó a manifestar un cuadro febril fue al hospital Sayago: “Le dijeron que estaba incubando una fuerte gripe y le dieron paracetamol. Volvió al otro día (ya era sábado 14 de marzo), le dijeron lo mismo. Volvió el lunes y la dejaron internada”. El martes el cuadro se había agravado y Yamila ya no podía respirar bien. Se decidió trasladarla al hospital Cullen, donde les explicaron que no era gripe y que debían internarla en terapia intensiva. Como no había cama disponible y la familia tenía obra social, fue derivada al Sanatorio Garay, donde falleció este lunes a la mañana.
La confirmación del sanatorio
"Ingresó al Sanatorio Garay por déficit de cama en el sistema público, requiriendo de Asistencia respiratoria mecánica presentando shock y hemorragia alveolar pulmonar, si bien supero estas situaciones de etapa aguda, desarrollo una cuadro neurológico (panencefalitis) que la llevan a la muerte encefálica corroborándose la misma por Cudaio el día de ayer. A las 8:45 de esta mañana fallece", dice el parte médico.



































