La familia Noguera, que a fines de 2017 atravesó el dramático asesinato de cinco miembros de la familia (en el marco de un ataque femicida vinculado), el lunes a la madrugada con el temporal volvió a recibir un “cachetazo”, de ésos que no sólo afectan desde lo material, sino, y fundamentalmente, desde lo emocional: a la casa donde actualmente están viviendo se le voló el techo y como consecuencia de ello, hubo muchas otras pérdidas materiales.


































