Se acercan las fiestas de fin de año y así como se organizan los encuentros sociales y familiares, se preparan las guardias de los servicios de salud. Suena mal pero es así. El hospital provincial José María Cullen no escapa a la regla aunque la novedad en los últimos dos años es que la cifra de personas quemadas por mal uso de pirotecnia descendió en forma notable. "Y espero que este año no sea la excepción", confió este jueves el director de ese efector, Juan Pablo Poletti, en diálogo con medios locales.



































